*Una de frijoles y chilaquiles

* Monreal adelanta la sucesión

* Yeidckol se retuerce de coraje

Chilaquiles, frijoles, queques y jugo de toronja desayunaron ayer, en Palacio Nacional, López Obrador y Ricardo Monreal. Los dos dieron cuenta del almuerzo en sus redes; el presidente hizo una forzada explicación dietética y el senador se tomó la foto camino a Palacio, desesperado por subirla.

Ningún personaje de la 4T había recibido un trato así. El presidente suele aparecer en público distante al resto de sus acompañantes, sean secretarios del gabinete, empresarios o actores de la vida pública, pero ayer se “igualó” con Monreal: Desayuno privado, sobrio, sin otros acompañantes y relajados, corbata sin saco, se tomaron la foto testimonial del encuentro.

¿Qué mensaje pretenden enviar, o mejor dicho pretende enviar el presidente? No consigo acertar una interpretación satisfactoria, pero me queda claro que la plática no versó sobre las ternas para completar la Comisión Reguladora de Energía que se discuten en el senado, esa lucha la tiene ganada, sin despeinarse.

Tampoco hay duda de que no fue un desayuno político más. López Obrador actúa sin contrapeso, se conduce absoluto ejerciendo el poder, no hay más voz que la suya; sermonea, adoctrina, habla, parlotea e impone su voluntad cooptando la opinión pública y hasta en los asuntos más absurdos recibe aplausos de sus fieles.

Contradicciones de la política; en casa del herrero cuchillo de palo. Mientras Monreal y el Presidente disfrutaban sus chilaquiles -¿Rojos o verdes? Les gustan los dos -Alejandro Rojas Díaz, suplente del senador y hasta hace unos días su coordinador de asesores, presentó una denuncia contra Miguel Barbosa, candidato de Morena al gobierno de Puebla, al que acusó de comprar “de manera corrupta” la casa de Miguel de la Madrid.

Rojas Díaz no fue tímido en sus declaraciones, dijo que Barbosa mintió, robó y traicionó, los tres pecados capitales de la 4T que, expresados en negativo, serían las tres virtudes teologales sobre las cuales López Obrador construye el nuevo régimen: No mentiras, No robaras, No traicionaras. A decir del operador más activo de Monreal, el candidato al gobierno de Puebla pisoteó las tres. Pecado imperdonable.

Sin embargo ahí están el senador y el presidente en amigable charla mañanera, sabiendo que los antecedentes de la acusación contra Barbosa están en la brutal confrontación entre Ricardo Monreal y Yeidckol Polevnsky, presidenta de Morena, acentuado en las internas poblanas donde la lideresa del partido apoyaba a Barbosa y Monreal veía por el senador Alejandro Armenta.

Con la definición a favor de Barbosa no concluyó el episodio, Armenta impugnó el proceso denunciando manipulación del partido y Alejandro Rojas renunció a la coordinación de asesores para ocuparse a tiempo completo de la campaña contra Yeidckol.

Al llevar la confrontación más allá de la decisión política –es decir la definición por Barbosa- dejan claro que la batalla política entre los dos encumbrados de Morena sucede en Puebla pero ambos está pensando en la dirigencia del nuevo partido hegemónico.

Quién logre quedarse con la dirección del partido, sabiendo que también hay otros jugadores presentes, será factor preponderante en las elecciones intermedias del 2021 y afianza su liderazgo hacia las presidenciales del 2024. Creámoslo o no, con la elección del nuevo presidente de Morena inicia la precampaña por Los Pinos y hasta hoy el único que desafió en público a la dirigencia actual es tratado con especial deferencia por el gran Tlatoani.

Así de alocada es la política mexicana en los tiempos de la 4T; López Obrador haciéndose fotos con el autor intelectual de la campaña contra Barbosa en lo que Yeidckol, presidenta del gran partido, se retuerce de coraje.