Con Lucha hasta la ignominia

* La “discípula favorita” a un paso

* Super Jaime contra la Coneja

Hacer un sincero ejercicio para dilucidar quién es la verdadera vicegobernadora, Alejandra de la Vega o Lucha Castro, resultaría una tarea compleja hasta para las mentes más acuciosas y esmeradas. Pocos serían capaces de identificar y establecer criterios objetivamente que coloquen a una mujer sobre la otra, en las preferencias de Javier Corral.

Son, por mucho, las mujeres más influyentes del quinquenio, pero si tuviese que elegir sólo a una de las dos pensaría que Lucha lleva la delantera. Es la apreciación subjetiva y personal de alguien que observa desde la distancia. Se podría decir que, con ella, el gobernador iría hasta la ignominia, como aquel diputado porfirista.

Ponerla de Consejera en la Judicatura a sabiendas que pisoteaba la ley, por el requisito de la edad, se vale, más tropelías hizo el vulgar ladrón y nadie le dijo nada. Permitir que interfiera en cada decisión importante del Poder Judicial hablando en su nombre, no pasa nada, todos los gobernadores tienen sus protegidos en los otros poderes. Dejarla que batiese el proceso electivo de jueces y magistrados, que más da, marranadas mayores se han visto.

Pongamos que tales excesos estarían en los límites de la permisividad, acciones inscritas en los usos y costumbres del poder público. No hay Ejecutivo que se resista a intervenir en las decisiones de otros poderes y siempre tienen sus operadores, en el caso presente se trata de la gran amiga ¿Porqué negarle esos gustitos sabiendo que alguien debe hacerlo?

Pero muy pocos meterían las manos al fuego por ella, como lo hizo Corral, cuando los abusos de su amiga son de dominio público, y mucho menos sabiendo que está sujeta a una demanda en la Fiscalía General del Estado ¡¡¡¡¡Presentada por otro consejero!!!!! Y creo que nadie saldría en su defensa si, aparte de todo lo anterior, la Justicia Federal amparó a una jueza del fuero común que alegó atropello a sus derecho, por el proceso del que Lucha está acusada de manosear.

Javier lo hizo al responsabilizarse del nombramiento de magistrados. Con la mayor naturalidad del mundo declaró que personalmente entrevistó a los 21 candidatos, aceptando que intervino sin facultades en un proceso legalmente regulado. Trágame tierra, con esa declaración tiró su narrativa completa de respeto a las instituciones.

Acá lo que sobra es pecho para que la señora se recargue, amistad de una sola pieza,

Compromiso hasta donde tope. Cuántos panistas que lucharon hombro a hombro con Javier Corral en algunas de las campañas épicas de Chihuahua hubiesen querido tener la mitad del apoyo y solidaridad mostrado a la influyente consejera.

El corazón es caprichoso, se entrega sin reservas y jamás pregunta porqué. No creo, sinceramente, que Javier Corral tenga conciencia del daño que los abusos y excesos de Lucha causan a la Justicia de Chihuahua, ni el deterioro que representa para su menguada popularidad. En esa parte es como un ciego que depositó su confianza en el lazarillo acomedido y camina seguro sin saber que lo llevan al barranco.

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De hacer caso a los rumores y versiones entre litigantes de pacotilla y asociados oficiosos a los derechos humanos, debemos dar por ciertas las versiones de que la “discípula favorita” de la señora Castro, Irma Villanueva, será la nueva presidenta de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos.

Junto a Karla Gutiérrez y Carlos Gutiérrez –es correcto, o hay confusión de género-, Villanueva se coló a la terna que hoy votará el Congreso. Y por lo que se pudo ver en la sesión de la Junta de Coordinación Política, habría acuerdo entre PAN y Morena para elegir a la recomendada de Luz Estela.

Con qué facilidad doblan a Colunga, a pesar de los 20 asesores que se mandó contratar. Por eso los tratan como niños de pecho, no saben otra que pedir leche o prenderse del biberón que tienen frente a ellos, sin preguntar a quién le pertenece.

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En éstos días es cuando Jaime Herrera paga el derecho a su libertad. Ser el único testigo “protegido” que en verdad sabe lo que sucedió en la desastrosa administración de Cesar Duarte y por consiguiente la estrella de los maxijuicios, tiene su precio.

Tampoco es que tuviese muchas alternativas, estaba entre ser el primer indiciado o el primer aliado en la brigada justiciera de Corral, la decisión era sencilla, la libertad es todo después de la vida.

Ahora sólo falta que  Palacio respete los acuerdos y conserve su libertad, pues resulta difícil pensar que la Coneja vaya contra él, sabiendo que los responsables de su martirio son otros; el principal pronto perderá el fuero y el que puso dedo sigue en prisión.

No es que Jaime deba estar tranquilo, pero en la lista de prioridades que seguramente tiene la Coneja su nombre aparece entre los de abajo. Uff, los enemigos del Nuevo Amanecer no son de café ni juegan a las canicas.