*Gobernadora de los priistas

* M3 arrebata el plebiscito

* Juan busca quien lo rente

En la era dorada del partido hegemónico necesitaban esperar el pronunciamiento de los sectores, pues el que “se movía no salía en la foto”. En la transición hacia el PRIAN los dejaban correr para ver “quién llega más lejos” y después el gobernador elegía a su compadre o amigo, intentando negociar con los perdedores. Hoy el PRI juega con cartas abiertas; ha vuelto a la voluntad de un solo hombre, “amlito”. A menos que Ivonne Ortega obre un milagro.

En Chihuahua Graciela Ortiz regentea la ínsula, a través de Omar Bazán. Para seguir la línea de futuras decisiones podemos aplicar otra del clásico, el “no se hagan bolas” con el que Carlos Salinas acabó desconcertando a los priistas, en aquel histórico segundo destape de Colosio. Así acá ¿Quiénes serán los candidatos? Los que acuerden Alejandro Moreno y Graciela Ortiz, ninguno más.

Si alguien en ese partido, llámese Fernando Baeza, Patricio Martínez, Reyes Baeza, César Duarte, Teto Murguía, Enrique Serrano o Juan de los palotes piensa que acuerdos cupulares podrían abrirles las puertas en futuras decisiones, les vendría bien hacer una reflexión al pasado reciente, es decir la elección anterior, cuando se despedazaron entre si yendo sus propias candidaturas en juego. Se golpearon hasta despedazase y en la sin razón firmaron la peor derrota de su historia, teniendo presente que un año antes habían sufrido el duartazo con Serrano.

Qué Alejandro Cano será candidato a gobernador, ni en sus peores pesadillas lo permitirían Graciela y Omar; Que Tony Meléndez es su salvación, por que vuelve locas a las señoras, podrían revivir a Juan Gabriel para que le hiciese segunda y ni de esa forma lo postulan; Que Reyes y Patricio esperan el resultado de “los acuerdos nacionales”, pues háganlo en sus mecedoras, ni volviendo la mafia de los expresidentes les abrirán espacio.

Y, deben entender, no es nada personal, se trata de usos y costumbres. Tampoco hay truco, cuando fueron gobernadores lo mismo hicieron Baeza, Patricio, Reyes, Duarte. Todos se despacharon a sus anchas sin pedir opinión más que a su consciencia. Son las prerrogativas políticas que vienen con el triunfo.

Igual Chela, desde México o desde donde establezca su oficina resolverá casi soberana, sólo en acuerdo con “amlito”. La diferencia es que no tiene el poder del Ejecutivo como los gobernadores y despacha en un partido decadente. De ahí en más las reglas son las mismas.

¿Para cuánto le gusta que le alcanza? Por lo que a mi respecta para muy poco, el PRI no está en condiciones de competir con perspectivas de triunfo. Su desprestigio social llegó al punto que de postular a Jesucristo y bajando del cielo San Juan Bautista para coordinar su campaña, la gente los tendría por impostores, pensarían que Dios y su Anunciador no podrían ser candidatos en un partido de corruptos.

Volvamos al origen: “no se hagan bolas”, esperen a que la coordinadora nacional de la campaña de Moreno haga valer su condición de “gobernadora de los priistas” y anuncie sus primeras determinaciones. A éstas alturas jugar a que Cano, Teto, Tony o el burro chon serán los candidatos, es de weba. Como en las dinastías monásticas antes de fenecer, el PRI puede estar camino al barranco pero las viejas costumbres prevalecen, o es que no vieron cómo resolvieron la presidencia del CEN.

Rompeolas

El M3 de Maru Campos, Mario Vázquez y Malo Jáuregui es osado. Mitigadas sus esperanzas de conseguir los votos en el Congreso para el proyecto de alumbrado, terminaron montándose sobre el plebiscito con el que sus adversarios pretenden reventar la iniciativa de iluminación y de pasada detener a Maru Campos en su camino a la candidatura gubernamental. Hay sentido en su movimiento, son ellos quienes tienen la capacidad de movilización, están seguros de que ganan tres a uno y de pasada ratifican la fortaleza electoral de la presidenta en la capital. ¿Cuál será la siguiente jugada de los originales promotores del plebiscito? En la pregunta que formulen y los candados contra posible voto corporativo lo sabremos.

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Ignorado por los dos grupos dominantes de su partido, en Palacio ni la llamada le contestan y en la Presidencia le dan el avión, Juan Blanco terminó en la única lógica donde encuentra cabida; acuerpado con Cruz. ¿Qué busca? Lo que venga es bueno con tal de regresar al escenario, hay momentos y circunstancias que resulta redituable pagar por que lo renten. Ahí están los actores desplazados, levantando la mano a la espera de ser tomados en cuenta.