*Narcicismo, nocivas consecuencias

*Aviesos propósitos de la imposición

* Desaire de Javier al PAN; mala señal

Puesto de pie frente al espejo, Javier Corral observa en su reflejo al gran demócrata, polemista insigne acostumbrado al debate, al hombre congruente hecho en la discusión de las ideas. Esa imagen es la que ha intentado proyectar en su vida pública y, como Narciso frente al espejo del agua, se ahoga en ellas seguro de que nadie lo supera. Se tiene a si mismo por campeón incuestionado de la democracia, la inclusión y la discusión política.

Su narcisismo es patológico y, hoy sabemos, que de nocivas consecuencias para la unidad su partido, el PAN, si aceptamos que sigue formando parte del mismo, pues su desprecio a la militancia y a las dirigencias formales hacen dudar de su compromiso con el partido que todo le ha dado, incluida la gubernatura de Chihuahua.

Este gran demócrata intenta imponer, por la fuerza del poder, una Ley Electoral cuyo articulado desconocen hasta los diputados de su partido, sin someterla a la discusión ciudadana y ocultándola de los partidos políticos a quienes está dirigida, con el cinismo de fingir socializarla en un improvisado foro virtual con jóvenes elegidos a modo, que también desconocen el documento y opinan por que si. Otras reformas electorales han sido discutidas durante meses y la “Iniciativa Madero” pretende transcurrir el proceso legislativo en tres semanas.

La vileza, sin embargo, no es la premura ni el intento de imposición, está en el verdadero propósito de Javier; recibir el aplauso de un coro de intelectuales orgánicos que habitualmente lo adulan en la Ciudad de México e imponer en la candidatura del PAN a un senador sin presencia social formado en la componenda cupular de la partidocracia, como Gustavo Madero.

Imagino a Javier llegando a una reunión del coro: “Aquí estoy, como les prometí traigo en mis manos la Ley del poder ciudadano frente a las prácticas antidemocráticas de los partidos políticos. Hemos roto su poder vertical, hemos logrado lo que nadie; poner a los ciudadanos en el centro de las decisiones internas de los partidos”. Aplausos, venid a mí.

No voy a discutir el contenido, al igual que la enorme mayoría de los chihuahuenses desconozco la Iniciativa. Lo que desapruebo son los fines aviesos y el engaño en que nos quiere hacer caer ¿Cómo puede haber una ley de avanzada si es impuesta por la fuerza del poder? ¿Qué prisa lleva sometiéndola a votación en el límite del tiempo constitucional y cancelando cualquier posibilidad de discutirla?.

No, Javier, a nadie engañas, ésta Iniciativa te describe como un déspota sin más compromiso que consigo mismo, tu narcisismo y la pretensión de convertirte en el campeón de la oposición contra López Obrador, pensando en que mañana ocuparas su lugar. Legítima, aunque soñadora, tu aspiración; perversos y ruines los medios.

Aparte de generar una fractura enorme al interior del PAN, tu irresponsabilidad es absoluta: priorizando el tema electoral abandonas tus deberes con Chihuahua en medio de la mayor emergencia sanitaria de la historia, un colapso económico sin precedente desde la Gran Depresión del 29 y una crisis de seguridad que deja muertos diarios contados en decenas. ¡Cómo es posible que ocupes tu tiempo en una Ley Electoral que nadie pidió, mientras Chihuahua arde!. Es injustificable.

Haz caído en lo que tanto criticaste de César Duarte, intentar conducir desde Palacio la sucesión para dejar un gobernador que cubra tus espaldas y, como Duarte con Serrano, resolviste que ese personaje protector de tu salida es Madero. También como Duarte, para garantizar el éxito de tu proyecto de salida, no reparas en usar los instrumentos del poder a fin de acomodar el escenario político a tu entera satisfacción.

Ilusión extrema. Duarte despreció a los grupos del PRI con la estúpida creencia de que no los necesitaba y convencido de que las “elecciones se ganan antes de ir a campaña”, como tanto repetía ufano. Igual tu, ignoras a tu partido e intentas influir en las decisiones de otros ¿Es Víctor Quintana la segunda opción?.

Con esa falsa creencia Duarte influyó en Movimiento Ciudadano y convenció a Cruz Pérez Cuéllar para postularse candidato a gobernador en ese partido y a Jaime Beltrán del Río en el PRD, dos panistas destacados que sucumbieron a las indecorosas propuestas de aquel gobernador al que apodaste “vulgar ladrón” y cuya “estrategia genial” era restarte votos. Nunca tuvo, como tu, en cuenta el verdadero poder ciudadano.

¿Es Madero tu Serrano? ¿Piensas que puedes manipular la política por que tienes el poder temporal? Ten cuidado con lo que deseas, Chihuahua suele hacer pagar caro los exceso de sus gobernadores. Todos los que ocuparon esa oficina fantasearon viéndose despachar en la Presidencia de la República ¿Piensas que eres el primero? ¿Estás convencido de que tendrás éxito donde otros fracasaron?.

Atente a lo que ves en el espejo, sigue escuchando sólo a los aduladores que te rodean, permanece negado a la realidad de un Chihuahua sin obra, gobierno de finanzas desfondadas y la omnipresencia de un Tlatoani dispuesto a desmantelar la oposición para consolidar su “Cuarta Transformación”. No es tiempo de dividir, es tiempo de sumar, porqué resulta tan difícil entenderlo.

Rompeolas

Javier Corral desairó la reunión del PAN, donde escucharían los detalles de la Iniciativa de Reforma electoral y en su lugar envió a un vocero. Señal inequívoca de la división que esta generando la Iniciativa y la incomodidad que siente al interior de su propio partido. Algo anda muy mal, un gobernador distanciado de su base partidista no tiene cara para encabezar supuestos proyectos ciudadanos.