*Corral frente al espejo complaciente

* Engañándose limpia su conciencia

* Santones del PAN, pierden por omisión

En nuestro país no hay gobernador ni Presidente que aguante la tentación de manipular a las instituciones de justicia con fines políticos. Los menos intrusos deciden al presidente del Tribunal y eligen jueces de consigna para los temas de su interés, los más toman a la Fiscalía, al Poder Judicial y a todas las instituciones como instrumentos en el ajusticiamiento de cuentas políticas por cobrar. Me quedó en los últimos tres gobernadores; Reyes Baeza persiguió a Juan Blanco hasta llevarlo a prisión, César Duarte hizo lo imposible por detener a Marco Adán Quezada, y Javier Corral mueve cuanto puede contra Maru Campos. En los tres casos para desactivar sus proyectos políticos hacia la gubernatura.

Hay formas, ninguno de los gobernadores priistas insistió hasta machacar en que sólo actuaban movidos por un legítimo interés de justicia. Tenían claro el objetivo y asumieron la responsabilidad social de llevarlo a cabo, sabían lo que hacían y asumían las consecuencias de sus actos. La diferencia entre ellos y Javier Corral, es que Javier disfraza su acción persecutora en una falsa campaña de justicia y encima busca la redención social. Espera que los chihuahuenses crean que su actuar está inspirado en las promesas de romper el pacto de impunidad, que hizo en campaña y ratificó al protestar el cargo.

Si ha decido desbarrancar el proyecto de Maru Campos y empoderar a Gustavo Madero está en su derecho, es un actor político con aspiraciones, deseos, traumas, afinidades, fobias. A lo que no tiene derecho es a manipular las instituciones de justicia con ese fin. Como dije, no es el primer gobernador ni será el último en hacerlo, pero asuma las consecuencias ante la sociedad, ante su partido político y ante sí mismo. No es correcto que vaya por la calle asumiéndose el gran demócrata y campeón justiciero, cuando todo mundo en su entorno conoce las motivaciones que lo inspiran.

Perdón por la comparación, pero es como si una prostituta que ejerce su oficio de noche, tasando en pesos y centavos sus servicios, se hace pasar por señorita respetable durante el día y se ofenda si alguien, al pasar por la calle, le pregunta ¿Cuánto por que rechine el catre?. Es la misma prostituta, sólo que disfrazada de señorita, por que no puede ser a la inversa; una señorita disfrazada de prostituta.

Creo que a Javier el espejo le miente, se ve sinceramente como demócrata e insigne combatiente contra la corrupción, por que en esos términos se idealizó a sí mismo.

Sin embargo la realidad, siempre terca y con frecuencia incómoda, es diferente. Está desmentido por los hechos. En el caso de Maru Campos el suplente de Gustavo Madero en el senado, adversario interno de al alcaldesa, y subsecretario general de gobierno mueve a los agentes ministeriales a su antojo con la complicidad de la Fiscalía Anticorrupción ¿Cómo puede esperar Javier que la gente acepte por buenas sus versiones de imparcialidad, si está demostrado que la titular de esa fiscalía deja la “investigación” en manos de Carlos Olson? Es imposible, estamos frente a una Fiscalía subordinada a los intereses particularísimos del gobernador, que nos pretende vender como independiente. A eso me refiero con el ejemplo de la prostituta.

Lo prudente en el caso del PAN es que prevalezca la cordura y la sensatez política. A estas alturas nadie tiene dudas de la persecución. No hablo de inocencia o culpabilidad de Maru Campos, pongamos que es cierto lo de la nómina secreta y más, el hecho es que no hizo nada. Debió actuar desde un principio, si liberó 30 ordenes de aprehensión contra Duarte, encarceló inocentes, concedió beneficios a los testigos protegidos ¿Por qué no actuar contra la alcaldesa? ¿Qué le impidió? ¿Porqué hacerlo cuando disputan internamente la candidatura al gobierno?. Absolutamente nada lo justifica.

También han quedado a deber los grandes santones del Partido. Salvo dos tímidas cartas que hicieron circular dos o tres meses atrás, ninguno de ellos ha levantado la voz pidiendo cordura, llamándolos a que establezcan un diálogo político –el problema es político, no jurídico- y encuentren una salida que le permita a su Partido llegar a la elección en condiciones aceptablemente competitivas. Yendo unidos la tienen cuesta arriba, fraccionados seis meses antes de las votaciones imposible.En el peor de los momentos se quedan callados ¿Dónde está su compromiso con el partido y su responsabilidad social de militantes ejemplares? Ninguno ha mostrado estatura ni autoridad moral en la pero crisis política que ha vivido su partido en tiempos preelectorales. Ellos también pierden, por omisión.