*Pavimenta camino hacia la dictadura

*Apurado en secuestrar instituciones

*Intolerancia absoluta; van por el INE

*Brote Covid desquicia al sector Salud

*Por las malas, quieren bajar a Maru

*Lalo Mendoza se reactiva en el verde

Parece la machacona repetición de una realidad aterradora, la odiosa tonada de un disco rayado que no cesa que no se detiene, pero es absolutamente indispensable denunciar, cuantas veces sea necesario, el afán presuroso de López Obrador por secuestrar a las instituciones del país que generan estabilidad democrática y proporcionan equilibrios de poder.

En ese propósito no cesa ni un instante, el más reciente ya lo conoce usted, atentar contra la credibilidad de la Suprema Corte de Justicia, pisoteando la Constitución para ampliar dos años el periodo en la presidencia del ministro Arturo Zaldívar, de modo que concluyan juntos el mandato, en el 2024. Encima lo hacen de noche, furtivamente y valiéndose de un senador del Partido Verde, aliado incondicional de Morena, como intentando dejar en otros la vergüenza.

¿Porqué la necesidad de ampliar el periodo de Zaldívar, si la Corte ha mostrado sumisión obsequiosa a López Obrador, sólo recordemos las ridículas maniobras jurídicas para darle gusto con la consulta sobre si el pueblo –o sea él- estaba de acuerdo en someter a juicio a los expresidentes?.

La respuesta es sencilla, aparte de someter a las instituciones, dejarlas a su entero arbitrio, hace ostentación pública del Poder. Está interesado en que todos los mexicanos sepan quien manda, sin tener en el desprestigio al que somete a los representantes de otros poderes o, quizás, haciéndolo a propósito para demostrar “superioridad moral”, por que ya sabemos “es diferente”.

El ministro Zaldívar tiene fama de ser un jurista probo, entiendo que lidiar con un dictador populista que desprecia las leyes es difícil debe resultarle muy complicado, pero es momento de visualizarse como ministro en retiro y hacer un ejercicio de retrospectiva para ver cómo dejará al Máximo Tribunal del país y, también muy importante, en qué terminará su prestigio jurista.

El mismo senado le ha dado la oportunidad de conservar su credibilidad y ver por el poder que representa. Para salvaguardarlos sólo necesita rechazar los dos años que le han otorgado de manera inconstitucional. ¿La rechazará? Supongo que no, tanto él como los consejeros de la Judicatura, a quienes también ampliaron el periodo, guardaron ominoso silencio, callan como momias.

Con el Ejército bien maiceado, el Tribunal Electoral incondicional, la Corte en proceso de quedar formalmente colonizada, las cámaras legislativas que no mueven ni una coma a sus iniciativas, sólo hace oposición institucional el INE y ya ve, los legisladores de Morena amenazan con someter a juicio político al presidente Lorenzo Córdova y al consejero Ciro Murayama.

Y López Obrador ya explicó; no quiere que desaparezca el INE, sólo reformarlo, ha dicho. Bien, usted ya imaginará en que consiste esa presunta reforma, en restarle todas las facultades ciudadanas que le dan cierta autonomía como árbitro de las elecciones en el país. 

La intolerancia es brutal, o se ponen de rodillas o va contra ellos la maquinaria del desprestigio y hasta la Unidad de Inteligencia Financiera, cuyo titular oficia de sicario para los ajusticiamientos políticos del presidente.

No tenemos más alternativa que salir a votar el seis de junio, con la convicción de que México necesita equilibrio de poderes y la revaloración de sus instituciones. Dejamos pasar ésta oportunidad y la dictadura populista se habrá consolidado cancelando el futuro de una o más generaciones de mexicanos.

Rompeolas

El rebrote de Covid que sufre la entidad puso nervioso al gobernador Javier Corral, obligándolo a valorar la implementación de medidas radicales; cierres masivos y esas cosas. Tiene razón, otra vez los hospitales están llenos, los muertos siguen aumentando a la par de nuevos contagios y la gente en lo suyo, harta de permanecer en casa espera que abran escuelas, templos y cantinas. Eso pasa también por que Corral se distrae muy fácilmente en asuntos de politiquería y deja el gobierno suelto, en vez de concentrarse en lo fundamental. Si dedicase a gobernar el cinco por ciento del tiempo que dedica a la grilla contra Maru y pusiera la misma pasión en ello, el estado estaba en condiciones menos deplorables, sin duda.

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Puede que Morena no esté tan bien en Juárez como dicen sus dirigentes y candidatos, quienes predicen  que allá las ganarán de todas todas ¿Será? Puede, pero si tan seguros están no tendrían por que desplegar campañas negras destruyendo propaganda de Maru Campos. La verdad es que Loera no prende lo suficiente ni en la frontera, donde Cruz Pérez Cuéllar, González Mocken y Adriana Fuentes le han robado el protagonismo electoral. A quien no se le da no se le da, así es.

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Lalo Mendoza, quien tuvo su momento de fama durante la administración municipal de Juan Blanco, fue uno de los instrumentos para destapar el escándalo del Relleno Sanitario, intenta reactivarse en política con el Partido Verde. Va de candidato a diputado local por el distrito quinto, al que los operadores electorales tienen por el más panista de la capital. Misión compleja, pero como están los jaloneos ahora en el Verde, con María Ávila y Alejandro Gloria queriendo arreglar todo a mentadas y amenazas contra Brenda Ríos y Alex LeBarón, meterse en esas aguas revueltas podría dejarle utilidades en el corto plazo. Ya veremos, pero de que el Verde sufrirá una reestructuración profunda no tenga dudas. Es la franquicia la que está en juego.